Medio Ambiente y Trabajo

Medioambiente y Trabajo 

Responsable Político:
Rafael Freire Neto
Secretario de Economía Política y Desarrollo sostenible

Responsable  Técnica:
Maité Llanos

La cuestión medioambiental no es un tema clásico de los sindicatos, sin embargo, es un tema que se ha vuelto clave para el mundo del trabajo a lo largo de los años. La CSA se propuso como uno de sus principales desafíos trabajar junto a sus centrales afiliadas y organizaciones fraternas, la temática del medio ambiente, entendiendo que éste no puede ser un tema ajeno a una organización de trabajadoras y trabajadores por lo que implica tanto en el empleo, como en el cotidiano de las personas, como para el desarrollo del hemisferio. En este sentido desde la formación de la CSA, hemos venido trabajando en torno a dos ejes – Energía y Desarrollo Sustentable y Cambio Climático.
Para el movimiento sindical la energía debe favorecer la integración de los pueblos y los recursos de la región deben estar al servicio del desarrollo  
 

Millones de trabajadoras y trabajadores de nuestro continente tienen dificultades para acceder a la energía, tanto en el norte como en el sur, por la falta de extensión de electricidad, por las altas tarifas, por la precariedad de las conexiones, entre otros motivos. Al mismo tiempo se  habla de la necesidad de reducir el consumo energético en algunas partes del continente. Frente a esta disyuntiva consideramos necesario que los trabajadores y las trabajadoras deben dotarse de las herramientas que les permitan intervenir e incidir en los debates sobre políticas públicas locales y nacionales, sobre procesos de integración, sobre comercio internacional energético, para que las mismas se orienten en la dirección del desarrollo sustentable, incluyendo las dimensiones social, económica, ambiental y política.

Por otra parte, el cambio climático es una realidad que se experimenta del norte al sur del continente. Los efectos negativos de este fenómeno plantean la necesidad de tomar medidas urgentes para la reducción de emisiones que ocasionan el efecto invernadero, de adaptación para paliar los cambios en los patrones de producción y consumo  y para la creación de fuentes de trabajo en una producción sustentable. La definición e implementación de estas medidas hace inminente y necesaria la participación de los sindicatos en el proceso.

El petróleo y otros combustibles fósiles han pasado a tener un valor estratégico para la sobrevivencia de la economía a nivel mundial. El petróleo ha sido utilizado incluso como excusa para guerras de ocupación en diversas regiones del mundo y para promover acciones de desestabilización en varios países. Sin embargo para el movimiento sindical la energía debe favorecer la integración de los pueblos y los recursos de la región deben estar al servicio del desarrollo.

La crisis ambiental ocasionada por la explotación desproporcionada de los recursos naturales, plantea la necesidad de construir un modelo alternativo de desarrollo. Hasta hoy el único modelo que se conoce tiene una fuerte base industrial, por lo tanto de alto consumo de combustibles fósiles, agua y otras fuentes de energía. Esta realidad no nos puede impedir pensar en el desarrollo del sur, con base en nuestros recursos naturales.  Promover un desarrollo alternativo y superar el modelo predatorio de los recursos naturales, nos plantea un serio dilema.

¿Cómo convencer a los/as trabajadores/as del Sur de que el desarrollo que debe promoverse debe romper con esta lógica, si los mejores empleos aún están en la industria? ¿Cómo plantearse la superación del modelo energético basado en combustibles fósiles en el momento en que varios gobiernos de la región, con amplio apoyo popular, impulsan políticas donde los recursos energéticos como el petróleo y el gas, son el soporte para insertarse soberanamente en el concierto económico y político internacional?  La transición hacia un nuevo modelo energético y de desarrollo no puede ser hecha limitando el derecho soberano al desarrollo de nuestros pueblos y los/as trabajadores/as no pueden ser la fuerza que lo obstaculice.

Medio Ambiente, Trabajo  Desarrollo Sostenible. Programa de Acción CSA (Extractos)

11. La eliminación del presente cuadro de inequidad y exclusión entre países, regiones y personas en las Américas no será posible si no se supera el agotado modelo  neoliberal presente en todo el continente. En la construcción de los procesos alternativos al modelo neoliberal, la CSA impulsará la estrategia de Desarrollo Sostenible, dándole el sentido ya generalizado de considerar tres ejes de importancia similar: el económico, el social y el medioambiental. Las políticas económicas, sociales y medioambientales que permitirían llegar a la meta del desarrollo sostenible tienen como punto de partida un rol activo del Estado, sustentado por un nuevo consenso democrático con soberanía popular y ampliación de los canales de participación de la sociedad en la toma de decisiones nacionales y regionales

12. La CSA se compromete a desarrollar políticas que tengan caminos y objetivos muy claros a ser alcanzados para construir un modelo de desarrollo sostenible: Construir con las mayorías de nuestros pueblos modelos de desarrollo nacional en interacción armoniosa con lo global, lo regional y lo subregional. Estos modelos han de tener extrema claridad acerca del papel que deberían cumplir en su concreción el comercio internacional y la inversión extranjera directa; así como la integración regional y subregional. Los modelos de desarrollo nacional tendrían como eje al mercado interno y como un soporte y complemento al global. Luchar para lograr una reforma del Estado que permita que éste tenga un papel activo como actor, promotor y conductor de procesos, para lo cual se requiere reforzar sus roles y aparatos. Además, es indispensable una reforma fiscal progresiva que le de recursos para sus tareas y permita una efectiva promoción del desarrollo y una justa redistribución del ingreso. Promover una amplia y democrática participación de los/as ciudadanos y de los movimientos sociales y en especial del sindicalismo en el diseño y ejecución de las políticas que conducen a la construcción del modelo de desarrollo sostenible. Lograr un irrestricto respeto por la libertad de sindicalización y organización de modo que el sindicalismo pueda ser un actor con poder real en el proceso.

13. La ejecución exitosa de los modelos debería redundar entre otros resultados en:
Un crecimiento económico sostenido.  La creación de trabajo decente para todos y todas sin exclusión. Una redistribución del ingreso y la riqueza y con ello una disminución de las crecientes desigualdades sociales actuales en cada país y entre países. La recuperación del mercado interno a través de la generación de empleo decente, la redistribución del ingreso y la inversión y el gasto público. También sería útil y necesario recuperar las riquezas naturales de manos de las multinacionales y/o renegociar la distribución del excedente. Acceso gratuito y universal a los servicios públicos que en realidad son derechos humanos como por ejemplo, la educación, la salud y el agua/ saneamiento. La práctica de una democracia representativa real, con rendición de cuentas y revocabilidad de mandato de los poderes, sustentada en la más amplia y rica participación social y ciudadana.

14. Además, el desarrollo sostenible debe incluir la perspectiva de género de forma permanente y transversal al conjunto de las políticas públicas. Esto significa entender que, tanto los aspectos de la producción como los de la reproducción y el cuidado de la vida, deben ser considerados en el proceso de superación de las desigualdades entre hombres y mujeres. Adoptar una perspectiva de género no debe significar meramente orientar programas hacia las mujeres, sino elaborar programas que incidan en las relaciones de género, impulsando a hombres y mujeres a producir cambios positivos en las estructuras para lograr posiciones equitativas entre mujeres y hombres. La condición de las mujeres solo podrá transformarse efectivamente si se impulsan los cambios a través de nuevas políticas sociales que modifiquen no sólo las estructuras económicas sino las estructuras de poder y autoridad para que a las mujeres se les reconozca su rol de agentes activos de los procesos sociales.

15. En cuanto a la relación entre lo económico/social y medioambiental, asumimos el planteamiento de la CIOSL en la Asamblea Sindical sobre Trabajo y Medio Ambiente (Nairobi, 2006), el cual permite ubicar con claridad las interacciones existentes y establecer un esquema integral para encarar las distintas dimensiones medioambientales, como políticas energéticas y cambio climático, acceso público a los recursos y servicios, en especial el agua, riesgo químico y substancias peligrosas, salud laboral y ambiental, particularmente con respecto al amianto y el VIH/SIDA, y la responsabilidad medioambiental de las empresas.

16. En tal sentido será orientación general de la CSA estrechar los vínculos entre el medio ambiente, el trabajo y el combate a la pobreza. El trabajo digno es esencial para que las personas puedan disfrutar de medios de vida sustentables. Al mismo tiempo, solamente es posible crear trabajo decente y estable si se alcanza la sustentabilidad. Debemos defender los derechos fundamentales de los/as trabajadores/as y de sus sindicatos, tales como el derecho de libre asociación y de negociación colectiva para que puedan participar de las estrategias en favor del desarrollo sostenible entendido como un desarrollo que asegure el trabajo digno con tecnología limpia y procesos productivos que no perjudican el medio ambiente, ni a los/as trabajadores/as, ni a sus familias, ni a la sociedad en general; defender la equidad de género y la inclusión de las mujeres trabajadoras como una condición fundamental en el avance hacia la concreción de una región ambiental y socialmente sustentable.

17. Para construir el desarrollo sostenible, seguir el camino necesario, correcto y viable y alcanzar los objetivos mencionados, se requiere de nuevas correlaciones de fuerzas y nuevas relaciones de poder entre trabajadores y empresarios. Un nuevo y fortalecido sindicalismo debe cambiar el actual desbalance de poder que favorece a los empresarios y en particular a las multinacionales.